Aves de Valsaín
Flores + Bellas
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Centaurea triumfetti
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Limodorum abortivum
Rosa canina
Aquilegia vulgaris
Digitalis purpurea
Gentiana lutea
Lilium martagon
Narcissus confusus
Fritillaria lusitanica
Paris quadrifolia
Digitalis thapsi
Phyteuma spicatum
Aconitum vulparia
Gladiolus illyricus
Phyteuma hemisphaeric.
Allium schoenoprasum
Epilobium angustifolium
dos Un tres
 

Los Montes de Valsaín contienen una riqueza botánica espectacular. Con 867 taxones¹ (entre especies y subespecies) de plantas vasculares autóctonas identificadas, 84 especies consideradas como “dudosas” de entre las cuales alguna especie está citada, y en los tiempos recientes no confirmada, y casi 70 especies alóctonas o no naturales de la zona, es una de las joyas de la Sierra de Guadarrama y por tanto, del Sistema Central español. Entre sus plantas se reparten casi por igual los taxones de origen mediterráneo como los euroasiáticos, encontrándose además algún elemento circumboreal de gran importancia botánica.

En estas condiciones privilegiadas es fácil maravillarse en la primavera avanzada, que es cuando aquí la naturaleza se presenta en su máximo esplendor, de los maravillosos colores, olores y formas de las flores que tapizan estos montes. Las plantas fanerógamas son aquellas que disponen de flores, pero conozcamos primero qué es una flor para poder comprender su significado y el porqué de sus atrayentes colores y aromas.


La flor es la estructura que presentan las plantas fanerógamas para transferir los gametos o células sexuales masculinos hasta los femeninos. Así, aunque algunas plantas con reproducción sexual se reproducen gracias a la ayuda del aire y del agua, en su mayor parte el mejor aliado, para que estas células sexuales lleguen a las de sexo contrario, va a ser de origen animal (insectos y arácnidos ocasionalmente, en los Montes de Valsaín), por lo que las flores de preciosos olores y vistosos colores, no son sino magníficos atrayentes para estos animales, que como no, resultan en muchos casos irresistibles para nosotros mismos.

 
 

Lilium martagon (Azucena silvestre, azucena hedionda)

 
   
 

Pero acudamos a la reproducción de las plantas para poder, en último término, comprender el por qué de las flores.

Aunque hablar del tiempo de vida de una planta es encontrarnos en muchos casos con una gran cantidad de excepciones a la regla, en general, existen plantas anuales, bienales y perennes. Las anuales son las plantas que producen la mayor cantidad de semillas, estas prosperan en los terrenos más agrestes, como aquellos que se acaban de roturar, quemar, etc, y presentan un crecimiento durante la primavera que va a dar lugar a una floración, una producción de semillas y la muerte de la planta tras acaecer las primeras heladas. Así, cada generación sólo pervive en forma de semillas.

Las plantas bienales (la más conocida es la digital), mantienen una estructura pequeña durante el primer año, de esta manera crece una roseta durante la primera primavera, que se va a mantener durante el invierno para que en la segunda primavera de lugar a la floración y fructificación, que precederán a la muerte de la planta. Por último, las plantas perennes tendrán una vida mayor, sus estructuras irán volviéndose más complejas, florecerán y fructificarán incluso muchas veces y tras una espacio tiempo, muy variable según las especies, finalmente morirán. Aunque existen muchas excepciones a estos casos, incluso dentro de las mismas especies, y la naturaleza se encarga continuamente de dar lecciones a aquellos que pretenden ordenarla, en realidad durante la vida de una planta, la función más importante va a ser la de perpetuar su especie, mediante la reproducción.

 
 

Partes de una flor

 
 

La reproducción en las plantas tiene lugar de dos maneras diferentes que no tienen por qué ser excluyentes, pero veremos que dan resultados, siempre distintos.

  • Por un lado tenemos la reproducción vegetativa. En este tipo de reproducción cada planta va a dar lugar a una sucesión de hijos genéticamente iguales al progenitor. Esto presenta ventajas envidiables como la capacidad de producir descendencia en un lugar donde ya está probada la capacidad de sobrevivir de un ejemplar idéntico como es el padre. Sin embargo, presenta también un gran inconveniente, como es el de generar individuos con una nula capacidad de adaptación a los cambios del ambiente, pues su carga genética y por tanto sus características, sólo han sido probadas con éxito en el lugar y con las condiciones que ahora se encuentran. No obstante, las poblaciones derivadas de la reproducción vegetativa suelen prosperar en un principio de manera sorprendente, llegando a producir buenas poblaciones.

    La reproducción vegetativa, es más propia de plantas perennes que de plantas anuales o bienales. Normalmente las plantas perennes suelen presentar una cepa más fuerte e hinchada que es utilizada para almacenar nutrientes que ayuden a la planta a pasar el invierno. Algunas de estas cepas permiten la pervivencia del individuo en el punto original al que se encontraba durante su crecimiento y otras cepas, estas ramificadas, tienen una doble función como es la de almacenar o transportar nutrientes y permitir el origen de nuevos individuos a partir de dichas ramificaciones, formando así nuevas colonias. Estas estructuras suelen ser largas y delgadas y se denominan rizomas y estolones. Suelen ser tallos horizontales con la capacidad de producir nuevas plantas.

 
 

Narcissus confusus subsp. pugsleyanus (Narciso de los prados)

 
   
 

Los rizomas son de vida larga y presentan la ventaja de que además de ser utilizados para la dispersión, lo son también para el almacenamiento de alimento. Son subterráneas, por lo que suelen estar protegidas de los rumiantes, aunque no de jabalíes, tejones y otros excavadores, y cada año su crecimiento va disminuyendo en longitud y suele ir aumentando su grosor.

Los rizomas pueden alcanzar grandes distancias, como en el caso de epilobium angustifolium, en el que pueden alcanzar hasta un metro, aunque lo normal es que no sobrepasen los 20 ó 30 cm, como en el caso de las ortigas. Algunos rizomas, con estructuras hexagonales, son capaces de llenar todo el espacio alrededor del progenitor impidiendo el crecimiento de otras especies, como sucede con el carrizo o las propias ortigas. Otros rizomas son, sin embargo, cortos y no pueden producir una verdadera dispersión, centrándose sólo en el almacenamiento de nutrientes. Así existe una clasificación, no siempre bien definida, entre estos rizomas, en bulbos, cormos y tubérculos. Los cormos y tubérculos duran sólo 1 año. El cormo forma nuevas cormos en las axilas de las hojas escamosas que tienen, mientras que el tubérculo es simplemente un engrosamiento de la base del tallo, sin relación con el tubérculo progenitor. Así el gladiolo silvestre posee un cormo y el aro un tubérculo. Los bulbos tienen una vida más larga, suelen tratarse de plantas mediterráneas ya que no son muy frecuentes en el norte de Europa. Las bulbosas suelen presentar un desarrollo muy rápido y una floración durante la etapa más lluviosa, en muchos casos el sol sólo está lo suficientemente alto para permitir el crecimiento de sus flores y su germinación, en un periodo que va desde Marzo a Mayo, por lo que las hojas, deben haber crecido antes, gracias a los nutrientes que mantenía el propio bulbo.

 
 

Gladiolus illyricus (Gladiolo silvestre)

 
   
 

Los estolones, en cambio, suelen marchitarse una vez que la planta nueva ha establecido sus raíces en el suelo. Se trata de tallos horizontales, en su mayor parte sobre la superficie terrestre, por lo que son más vulnerables a los herbívoros, a veces a buena altura del suelo. Abarcan una mayor distancia que los rizomas en ocasiones de más de 5 metros (como sucede en el caso de los rosales silvestres que utilizan sus tallos arqueados ) y suelen ser meros transportadores de los nutrientes desde la planta progenitora a la vegetativa. Tanto o más importante que la distancia a la que puedan llegar, es el número de nuevas plantas que son capaces de producir, como en el caso de los ranúnculos capaces de dar hasta 5 plantas por cada estolón que a su vez son capaces de producir nuevos estolones cada una. Los estolones son muy frecuentes en las rosáceas, así plantas como fresas silvestres, potentillas, rosales, utilizan este método de reproducción vegetativa aunque también lo utilizan algunas violetas, etc.

La mayoría de las plantas perennes presentan algún tipo de reproducción vegetativa, en ocasiones un fragmento de tallo que entra en contacto con el suelo, produciendo de nuevo raíces y vida, a veces son las hojas, como en el berro del prado, etc. Cualquiera que haya practicado con la jardinería, conocerá los esquejes, ¿verdad?

La reproducción vegetativa permite el desarrollo de las plantas cuando las condiciones no son favorables para la reproducción sexual, asegura individuos idénticos al progenitor que ha medrado satisfactoriamente en ese lugar, pero como bien nos enseñó Darwin, es un método muy poco eficaz cuando las condiciones ambientales cambian drásticamente, en cuanto que no produce ejemplares mejor adaptados ni siquiera a la situación actual. En la práctica la falta de flexibilidad ante los cambios ambientales de la reproducción vegetativa, hace que se extingan especies que sólo utilizan este método, aunque a corto plazo sean las que más prosperen.

 
 

Fritillaria lusitanica (Meleagria)

 
   
 
  • La reproducción sexual, es un método mucho más arriesgado, pues supone destruir en la siguiente generación la carga genética que se mostró bien adaptada para la vida en el lugar, para combinar los genes con otra planta, produciendo centenares de genes nuevos. Algunas de estas futuras plantas estarán peor adaptadas y morirán rápidamente, mientras que otras plantas producirán cambios a mejor, dando lugar a individuos mejor adaptados, tanto para las condiciones del momento, como para las que en el futuro se presentarán.

    Un problema añadido en la reproducción sexual, concierne a las semillas, pues son las estructuras básicas para la dispersión de la planta, permitiendo a esta migrar a nuevos hábitats, hacerlo en el espacio y también en el tiempo, mediante el letargo que muchas presentan, pero deben guardar un compromiso entre el tamaño (deben ser ligeras para poder recorrer mayores distancias, la mayoría de pocos miligramos) y la cantidad de nutrientes que deben ayudar en sus primeros estadios a la nueva planta. Así las mortalidades de las plantas tienen lugar, en su mayor parte, en los primeros estadios (plántulas). Las más pesadas utilizan frutos de vistosos colores y/o gran cantidad de pulpa para que sean de nuevo los animales los que realicen dichas dispersiones (véase el monográfico destinado a los frutos en esta misma web).

    La reproducción sexual se basa en la fusión de una célula, contenida en un grano de polen, con el núcleo del óvulo. Para que esto sea posible es necesario que el grano de polen se traslade desde su punto de creación, la antera del estambre, hasta el estigma, que es la parte receptora del polen que se encuentra unida al óvulo por el estilo. Cuando un grano de polen alcanza el estigma, los granos de polen germinan debido a algunas sustancias químicas, produciéndose un minúsculo tubito (tubo polínico) por cada grano que crece hacia abajo a través del estilo, para alcanzar el ovario y con ello fecundar el óvulo.

    Obviamente. la probabilidad de que un grano de polen alcance el estilo es tan pequeña, que deben producirse millones de ellos, que en su gran mayoría no llegarán nunca a un estigma o incluso se posarán en el estigma de la especie equivocada. Estos granos que llegan a la especie equivocada no germinan, y si lo hacen, nunca pueden crecer hacia abajo en el estilo, pues las plantas tienen mecanismos para repeler los invasores, estimulando el crecimiento del tubo polínico de su misma especie, mediante secreciones químicas específicas.

 
 

Aconitum vulparia subsp. neapolitanum (Matalobos de flor amarilla)

 
   
 

Los granos de polen que se crean en las anteras, son en realidad esporas, presentan una gran variedad en formas colores y tamaños entre unas especies y otras, siendo por lo general, similares los de un mismo género, aunque nunca iguales. Por ejemplo, los granos de polen tan bien conocidos y odiados por los alérgicos a las gramíneas, son esféricos. En cada grano existe una estructura de poros o surcos. De algunos de estos poros o surcos crecerán los tubos polínicos, mientras el resto de los de alrededor expelerán sustancias químicas que ayudarán al estigma al reconocimiento de dichos granos. Incluso existen granos formados por grupos de 2, 4 ó más (como en las orquídeas) que hacen más complicada la estructura.

El polen de las flores debe ser llevado a los estigmas de diversas maneras, pero durante su creación y almacenamiento en las anteras, debe ser protegido de la lluvia, las bajas temperaturas, etc. Algunas soluciones para este fin, que presentan las flores, es utilizar estructuras que no puedan ser dañadas por el agua, en ocasiones por estar dirigidas hacia abajo, colgantes o campaniformes, como en el caso de fritillarias, digitales, aguileñas, etc.. Otra, es mediante la formación de estructuras de protección de la antera como en el caso del acónito. Estas estructuras, lo más probable es que hayan nacido para favorecer la polinización por los insectos, pero a su vez han sido favorables contra los agentes meteorológicos. Otras plantas tienen una disposición erecta de sus flores, pero tienen los estambres y estilos dentro de tubos tan pequeños que no permiten la entrada de una gota de agua, quedándose las gotas de lluvia, en la parte superior de la flor, permaneciendo seco el tubo. También hay otras respuestas protectoras que implican movimientos de la propia flor, así, quien haya visto los tulipanes silvestres o algunas compuestas como las chirivitas o margaritas menores, habrá observado que sus flores permanecen cerradas ante el mal tiempo, mientras la flor es suficientemente joven. Otras es el pedúnculo el que se arquea estando erecto ante el buen tiempo y curvado hacia abajo, durante momentos menos favorables (normalmente durante la noche, siempre más fría). Algunas van naciendo hacia arriba y según va madurando la flor el pedúnculo se va curvando para proteger sus estambres y estigmas, etc...

En algunas plantas parece fundamental que el polen proceda de otra planta de la misma especie (polinización cruzada), las razones son puramente genéticas, pues cuando una planta se poliniza a así misma (endogamia) se pierde la capacidad de incluir la mitad de carga genética de otra.

Muchas plantas se reproducen sexualmente por endogamia y exogamia, pues la mayoría poseen flores hermafroditas que cuentan con estambres y pistilos. Muchas especies, no obstante, realizan esfuerzos para que la endogamia no se produzca, como a través de diferencias en el tiempo en que los estambres y estilos maduran, separación estructural entre estambres y pistilos, barreras químicas que impiden la autopolinización, separación de estambres y estilos en flores distintas, en plantas separadas, etc...

 
 

Centaurea triumfetti subsp. Ligulata (Morada, aciano ligulado)

 
   
  Vamos a ver con más detenimiento qué mecanismos mantienen las plantas para favorecer la polinización cruzada, esto es, que una planta sea fecundada por otro individuo de la misma especie.

  • Maduración de los estambres y estilos en tiempos distintos (dicogamia). Este es uno de los métodos más utilizados, consiste en que uno de los órganos sexuales madura antes que el otro dentro de la misma flor, evitándose así la autopolinización, por lo menos en los primeros estadios de desarrollo de ésta. Si son los estambres los que maduran antes, se denomina por los biológos protandria, si son los estilos, su nombre es protoginia. Este método no impide que otras flores de la misma planta se polinicen entre sí, aunque este hecho resulta menos probable que la autopolinazación dentro de la misma flor. Observar este fenómeno es fácil en plantas con flores en espigas, que se van abriendo desde la base hasta la punta de la espiga. Se puede observar este fenómeno en plantas como la alliaria, el berro de prado, la mayoría de las rosáceas, etc, que son protoginas (primero madura el estilo).

También podemos observar la protoandria (maduración primero de los estambres) en plantas como el epilobium angustifolium, las digitales y la mayoría de las leguminosas, saxífragas y umbelíferas.

De hecho es poco común encontrar flores en las que los estambres y estilos maduren al mismo tiempo. La protoginia (maduración primero del estilo), parece el método más efectivo pues, como en el primer estadio sólo está maduro el estigma, sólo aceptaría polen de otras flores y, si este caso no se produjera, al final podría aceptar polen de sus anteras recién maduradas (autopolinización).

En el mundo vegetal también existe la dicogamia completa, que evita que madure uno de los órganos sexuales hasta que el otro no haya dejado de funcionar completamente. Este tipo de dicogamia es rara y es observable, por ejemplo, en el geranium sylvaticum, hepática blanca (sólo madura el estilo cuando las anteras se han desprendido de sus estambres) o al revés en, la aún más rara, protoginia completa.

En las formas protóginas (maduración primero del estilo), los filamentos de los estambres se alargan cuando ya han madurado los estigmas, así posibilitan en un primer estadio la polinización cruzada. En otras plantas, además de alargarse, se curvan hacia el estilo como sucede con la leche de gallina. En las protandricas son los lóbulos del estigma los que abren y curvan hacia las anteras si la polinización cruzada no ha tenido lugar, esto se puede verificar en las campanulas, epilobium angustifollium, rinhanthus minor, alchemilla, etc.

 
 

Flor de Epilobium angustifolim: flor en espiga, 1y2) floración de abajo a arriba (en la flor de abajo han madurado ya estambres y estigmas, mientras que en la de arriba sólo los estambres), 2) protandria (maduración primero de los estambres) y 1) apertura de los lóbulos del estigma para favorecer la autopolinización al no haberse verificado polinización cruzada

 
  En la fotografía superior se observa una flor de Epilobium angustifolim: se trata de una flor en espiga. La floración tiene lugar de abajo a arriba (en la flor de abajo han madurado ya estambres y estigmas, mientras que en la de arriba sólo los estambres). Obsérverse la protandria (maduración primero de los estambres) claramente visible en la flor etiquetada como 2). En la flor etiquetada como 1 ) es posible advertir la apertura de los lóbulos del estigma que quedan a pocos milímetros de algunas de las anteras, para favorecer la autopolinización, al no haberse verificado polinización cruzada.  
   
 
  • La disposición de la flores. Muchas plantas presentan una disposición de las flores que favorece la polinización cruzada (una flor de una planta es polinizada por polen procedente de otro ejemplar distinto de la misma especie). Como la mayoría de las plantas poseen varias flores abiertas al mismo tiempo, es interesante evitar que una flor sea polinizada por otra flor de la misma planta, ya que, genéticamente no habría diferencia con la autopolinización en la misma flor. Existen un gran número de disposiciones posibles, flores solitarias, espigas, cabezuelas, umbelas, etc. La umbelíferas poseen una de las disposiciones más complejas, puesto que las flores aparecen en ramas de la misma longitud (verticilos) que a su vez terminan en un nuevo verticilo.

    Las compuestas también presentan otras disposiciones muy complejas, puesto que están integradas por muchas flores, las interiores que forman un cúmulo y las exteriores que están modificadas en forma y funcionamiento de pétalos. En las compuestas las flores funcionales, que están en la parte central, están tan juntas, que lo normal es que se autopolinizan sin la ayuda de los insectos, sin embargo, para evitar esto, va produciéndose en ellas una protandria (maduran primero los estambres) desde las zonas más exteriores hacia el interior de la flor.

 
 

Flor de Hispidella hispanica: 1) Flores modificadas estructural y funcionalmente como pétalos, 2) Flores sin madurar en el centro de la composición 3) Protandria (maduración primero de los estambres) de fuera hacia adentro de la flor

 
 

En la fotografía superior se observa el detalle floral de Hispidella hispanica (compuesta): En la parte etiquetada como 1) podemos advertir flores modificadas estructural y funcionalmente como pétalos, en la etiquetada como 2) se observan flores sin madurar en el centro de la composición, en la zona 3) vemos una protandria (maduración primero de los estambres) desde el exterior de la planta hacia el interior, dando posibilidad a la polinización cruzada antes de que se verifique la autopolinización.

 
   
 

    Estas estructuras complejas suelen ir acompañadas de otros métodos que ayudan a evitar la autopolinización, como la separación de flores masculinas y femeninas en la misma planta (especies monoicas) como urtica urens. La capacidad de que las flores masculinas y las femeninas actúen como un bloque, madurando primero unas y después otras (ciperáceas) o la corta vida de algunas flores que evita que, la polinización con otra flor de la misma planta, sea posible.

  • Disposición de los órganos masculinos y femeninos dentro de la flor. Algunas plantas poseen distintas posiciones de los estambres y estilos, es lo que se denomina por los botánicos heterosilina. Un ejemplo claro es la prímula. Así, habrá plantas de prímula que posean flores con estigmas largos y otras en las que lo que sobresale por la boca de la flor, es un conjunto de estambres muy visibles. Todas las flores de una planta serán de un tipo u otro pero no se presentarán flores de distinto tipo en la misma planta. Incluso para algunas especies, existen tres niveles de heterosilina (flores de estambres más largos, flores de estilos más largos y flores de estambres y estilos del mismo tamaño). Plantas con heterosilina son algunas prímulas , la pulmonaria, el lino perenne, etc.

    Además, la heterosilina está siempre acompañada de un sistema de incompatibilidad que evita que polen de una misma flor o tipo de flores, pueda fecundar la misma flor o tipo de flores, es decir, si una planta tiene flores de estambres largos, no podrá polinizarse a sí misma o a otra planta de la misma especie con estambres largos, si no que tendrá que hacerlo sobre plantas de la misma especie con flores de estilos largos y viceversa.

 
 

Fotomontaje de flores de Primula veris para observar detalle de heterosilina: 1) Flor con estambres más desarrollados asomando las anteras por el tubo floral 2) Flor con estilo más desarrollado asomando el estigma por el tubo floral

 
 

En la fotografía superior se puede observar un fotomontaje con flores de dos plantas diferentes de Primula veris. Esta planta presenta heterosilina (algunos individuos tienen flores con estambres más desarrollados como sucede con el ejemplar etiquetado como 1) y otros ejemplares presentan flores con el estilo más desarrollado como en el ejemplar etiquetado como 2). Entre estos dos individuos podría verificarse polinización cruzada pues no existe incompatibilidad al presentar flores de distintos tipos.

 
   
 
  • Sistema de incompatibilidad. Este fenómeno de algunas plantas, evita que polen de la misma flor o de flores de la misma planta, puedan fecundarse a si mismas o a flores del mismo individuo. En algunas plantas la incompatibilidad se produce porque la disposición de los estambres y estilos es tal, que la autopolinización esta garantizada, pero en cambio, esta autopolinización no dará lugar a una autofecundación, como por ejemplo le ocurre al guisante o el trébol de prado. Esta incompatibilidad hace que los productos químicos expelidos por el grano de polen y los expelidos por el estilo, sólo interaccionen cuando la combinación es correcta. Así, los granos de polen que tan sólo llevan la mitad de la información genética de la planta, se unen al estilo, que presenta la información completa de la planta, por pertenecer al tejido de esta misma, produciéndose una incompatibilidad si los genes del grano de polen coinciden con cualquiera de los otros del estilo.

  • Separación de sexos. Sin duda el método más efectivo contra la autofecundación, es el que presentamos los animales superiores. Es un método raro en las plantas. Así, en algunas de ellas se verifican individuos con flores únicamente masculinas y otros con flores únicamente femeninas (especies dioicas). Plantas como el lúpulo, la ortiga, la acedera, etc, son especies dioicas. El problema de esta separación de sexos en las plantas, es que, a diferencia de los animales, estas no pueden realizar desplazamientos, por lo que existe el riesgo de que no se produzca una polinización. De esta manera, todas estas plantas no son anuales, sino de ciclo de vida mayor y poseen mecanismos efectivos de reproducción vegetativa que evitan la imposibilidad de reproducción, cuando no se puede llevar a cabo la polinización durante la vida efectiva de la planta.

Aún así, las combinaciones posibles que nos muestra la naturaleza son enormes, pudiendo existir plantas con flores hermafroditas, masculinas, femeninas, combinaciones de varios de estos elementos tomados de dos en dos, los tres, uno sólo, en fin toda una lección a aquellos que pretenden clasificarlas de una manera efectiva y rigurosa.

 
 

Limodorum abortivum (Limodoro violeta, planta hambrienta)

 
   
 

Otro punto de gran importancia es el método que utilizan las plantas para alcanzar la polinización. Así se verifican tres métodos principales, la polinización a través del viento, la polinización a través del agua y la polinización gracias a la ayuda de los animales.

  • Polinización a través del viento. A la mayoría de los alérgicos al polen seguro que este sistema de polinización no les hace gracia alguna y sin embargo, es un sistema bastante peligroso para las plantas, pues las probabilidades de que un grano de polen llegue a caer sobre un estigma son realmente ínfimas, por lo que la producción de polen, en las plantas que utilizan este medio de polinización, es enorme.

    La mayoría de los granos de polen caerán en los alrededores más inmediatos de la planta, sin embargo, algunos pueden recorrer grandes distancias. Para que este método sea efectivo, las flores deben estar bien expuestas al viento, por lo que es común en los amentos de algunos árboles (avellanos, chopos). Las gramíneas suelen presentar cabezuelas florales muy visibles en lo alto de los tallos, aunque luego sus flores no suelen ser muy vistosas. Las anteras suelen sobresalir mucho de la flor mediante largos filamentos y algunas presentan mecanismos de anteras explosivas, que sólo se abren cuando las condiciones meteorológicas son las adecuadas, esto es tiempo seco. Además para la diseminación del polen suelen ser muy buenas las corrientes de aire que se producen en las primeras horas del día, por lo que algunas anteras solamente se abren entre las 5 y las 9 de la mañana. Muchas de estas plantas poseen estigmas plumosos que favorecen la recolección del polen, pues presentan una mayor superficie donde se puede adherir el polen.

    Al prescindir de los insectos, las flores de estos tipos de planta no presentan olores ni colores llamativos, tampoco presentan néctar.

    Los grupos más importantes son las gramíneas, ciperáceas, juncáceas, llantenes, romazas y chenopodium. Existen algunas plantas a medio camino, como la brecina cuyas flores tienen néctar, pero si esto fracasa, los estambres se alargan y el polen puede ser transferido por el viento.

 
 

Flor de gramínea, obsérvese detalle de estigma plumoso en 1) para aumentar la superficie de captura de polen en especies con polinización a través del viento.

 
  En la fotografía superior se pueden observar flores de gramíneas cuyo medio de polinización es el viento. En las partes etiquetadas como 1 ) podemos verificar los estigmas plumosos que aumentan la superficie de captura de los granos de polen que flotan en el aire.  
   
 


  • Polinización a través del agua. Existen pocas plantas que utilicen este método. La polinización por el agua exige que los estigmas estén situados en la superficie del agua, que el polen no se pueda mojar (esto se consigue con superficies que lo impidan, como superficies espinosas) y además el polen suele ser movido por el viento, a través de la superficie del agua, hasta llegar al estigma de otra planta en la superficie. Al moverse en un sólo plano, el acierto de esta técnica suele ser más exitoso que a través del viento.

  • Polinización por los animales. En los Montes de Valsaín, los insectos son los vectores de polinización más utilizados. Dentro de los insectos los órdenes más importantes serán los coleópteros (escarabajos), las abejas y las avispas (himenópteros), las mariposas y polillas (lepidópteros) y las moscas (dípteros).

    Para que la polinización a través de los insectos sea verdaderamente efectiva, las plantas deben anunciarse a ellos a través de sus flores. Para ello, la estrategia más efectiva es el desarrollo de bonitos colores y fuertes olores. Además, la flor deberá indicar el lugar correcto donde se debe posar el insecto. Debe también ofrecer una suculenta recompensa al animal que va a hacer de vector para que este se pose y permanezca el tiempo suficiente para llenar sus estructuras de polen. Y debe ofrecer un mecanismo para que el polen se adhiera al cuerpo del insecto.

Pasemos a analizar cada uno de los órdenes de insectos que con más frecuencia ayudan a la polinización de las flores.

Coleópteros: los escarabajos son polinizadores muy poco especializados. Suelen alimentarse del polen antes que del néctar, por lo que mientras se alimentan, disminuyen las probabilidades de polinización al disminuir la cantidad de polen de la flor. Tienden a permanecer mucho tiempo en una flor y además su vuelo no es muy bueno, por lo que los desplazamientos suelen ser cortos y menos frecuentes que los de otros insectos. Aún así, existen muchos coleópteros polinizadores algunos, incluso muy asociados a diversas plantas, especialmente umbelíferas.

 
 

Coleóptero alimentándose de polen y con suerte polinizando una flor compuesta

 
  En la fotografía superior podemos observar un ejemplar de Trypocopris pyrenaeus, uno de los escarabajos (coleópteros) más hermoso de los Montes de Valsaín ingiriendo polen y tal vez polinizando una flor de una compuesta.
 
   
 

Dípteros: las moscas nectarívoras son polinizadores de menor importancia que los escarabajos. Las moscas pequeñas, al no presentar estructuras realmente especializadas, suelen ser de importancia para plantas con flores primitivas, planas y abiertas, (celidonia menor, potentilla) donde el polen es fácilmente alcanzable sin necesidad de largas trompas u otras adaptaciones. Las moscas grandes, como los sírfidos, tienen una estructura modificada capaz de extraer el néctar de flores más tubuladas, como la flor de cuclillo, por lo que se comportan más como los himenópteros que como el resto de los dípteros.

 
 

Díptero (mosca verde Lucilia caesar) polinizando flor de Arraclán (Frangula alnus)

 
 

En la fotografía superior se puede observar el díptero (mosca verde Lucilia caesar) polinizando flor de Arraclán (Frangula alnus)

 
   
 

Himenópteros: son las abejas, avispas, hormigas, etc. Son, sin lugar a dudas, el grupo de polinizadores más importantes y entre ellos, aún son más efectivos, abejas y abejorros. Estos insectos se alimentan de polen y de néctar. Algunas abejas productoras de miel recogen el polen en unos sacos especiales de sus patas. Así, las flores más visitadas serán aquellas que ofrecen grandes cantidades de polen y néctar, como son las compuestas y las leguminosas. Las flores visitadas por abejas y abejorros deben ser fuertes, de pedúnculo corto para soportar el peso de los individuos. Algunas de las flores más visitadas por este grupo son las compuestas, las labiadas y las flores tubulares grandes, como las digitales.

Lepidópteros: son las mariposas y polillas que se caracterizan por poseer una larga trompa. Son especies nectarívoras y en algunos casos pueden llegar a profundidades de hasta 20 mm en las flores tubulares. Sus flores preferidas son las de las umbelíferas, silenes, zarzas y diversas orquídeas. Algunas de estas plantas poseen fuertes y atrayentes olores, aunque luego sean de colores blancos o muy modestos, se trata de plantas cuyo vector de polinización suele ser algunas especies de polillas. Un buen ejemplo de planta polinizada por los lepidópteros, adaptada a estos, puede ser la madreselva.

 
 

Lepidóptero Medioluto ibérica (Melanargia lachesis) hembra, polinizando flor de cardo

 
  En la foto superior se puede observar la mariposa (lepidóptero) Medioluto ibérica (Melanargia lachesis) hembra, polinizando una flor de cardo.  
   
 

No cabe duda de que uno de los mayores atrayentes para animar a los insectos a posarse sobre las flores, radica en los bonitos colores y fuertes olores de muchas de ellas. La localización inicial se va a realizar, en muchos de los casos, a través del color y de otros estímulos visuales. De hecho hay plantas que tienen flores sin olor apreciable, pero en cambio son muy vistosas para los insectos. Es el caso de las gencianas lúteas. En otras, el mecanismo es el contrario, no presentan bonitos colores pero si atrayentes olores, como puede ser el caso de flores con polinizadores nocturnos. En algunas, el olor no es perceptible por los humanos, sin embargo, resulta especialmente atrayente para algunos insectos. En el otro extremo, existen flores de olores desagradables para nosotros, pero que resultan muy atractivos para las moscas, como es el caso de la lilium martagon.

Las flores que atraen a las abejas tienen olores dulces como las violetas, los tréboles blancos, mientras que las flores polinizadas en su mayoría por las mariposas y polillas, tienen olores intensos como el de la madreselva.

Algunas plantas tienen flores que presentan sólo olor durante el día, como es el caso de muchas escobas, mientras que otras, lo hacen sólo por la noche o al atardecer, como es el caso de la madreselva.


 
 

Phyteuma spicatum subsp. Pyrenaicum (Fiteuma de los pirineos, fiteuma de espiga alargada)

 
   
 

Aunque hemos visto la importancia de los aromas, parece tanto o más importante el color de las flores en la atracción hacia los insectos. Así, parece que las moscas prefieren colores como los amarillos y los azules. Las abejas, en cambio, ven la parte ultravioleta del espectro, aunque parece que lo hacen menos en el extremo rojo, por lo que su rango de visión contiene de manera más eficiente el violeta, azul, verde, amarillo y anaranjado. Así, los colores que perciben las abejas son muy distintos a los que vemos nosotros. Las flores violetas son las que más reflejan todos los tipos de luz, en tanto que las flores amarillas, son de las que menos.


Además, cuando avanza la temporada y van apareciendo nuevos y distintos polinizadores, florecerán unos u otros colores con más intensidad. Tal es así, que al principio de la primavera es el color blanco el más común, pues todavía hay pocos polinizadores y estos en su mayor parte serán dípteros (moscas). A finales de la primavera, será el amarillo el color más común, luego será el color azul y luego el rojo o morado que se presentará con más profusión avanzado el verano (epilobium, gladiolus, amapolas). Pocos insectos pueden percibir el rojo, pero en cambio, sí refleja la luz ultravioleta, por lo que será visible para las abejas que vuelan en verano.

Otro punto de importancia es delimitar al insecto dónde debe posarse dentro de la flor. Así, la presencia de varios colores en las que contraste la zona central o los órganos sexuales de la flor, mediante colores que contrasten con el resto de ésta, bien por que sean más oscuros, o bien más claros. También, el uso de manchas como en el caso de las digitales o incluso líneas muy atractivas para los insectos, son los métodos más utilizados para indicarles a éstos, de una manera eficiente, dónde deben situarse. Otra forma de garantizar el punto donde deben posarse y acceder a la flor, es mediante las estructuras con simetría bilateral, que implica que, a diferencia de la simetría radial (compuestas) que da lugar a flores donde el insecto puede acercarse por cualquier punto de la flor, lo deben hacer por un camino muy definido.

 

 
 

Flor de Digitalis purpurea: las máculas muy patentes en la boca del dedal 1) sirven de atrayente para los insectos y les indican la zona dónde deben posarse

 
  En la foto superior se pueden observar algunas flores de Digitalis purpurea. Etiquetado como 1) se advierten las máculas en la boca del dedal que sirve de atrayente a los polinizadores así como de delimitación de la zona dónde deben aterrizar y por dónde deben introducirse dentro de la flor.  
   
 

Una vez que la flor ha conseguido que el insecto se pose, es necesario el aporte de alguna recompensa que haga que su estancia en la flor se prolongue para que se le adhiera el máximo de polen y también garantizar que el insecto repetirá en una flor de las mismas características.

Existen dos tipos de recompensas que una flor puede ofrecer al insecto, el polen y el néctar.

El polen es uno de los alimentos más importante para los insectos polinizadores, pues es muy rico en proteínas. No obstante existe un compromiso entre la cantidad de polen que un polinizador puede consumir y la que debe llevarse adherida a su cuerpo para que se pueda verificar una polinización. Así aunque los escarabajos, consumen buenas cantidades de polen suelen ser bien tolerados por las plantas, existen otros insectos, como los colémbolos (que no presentan alas), que sólo consumen polen y rara vez van a polinizar otras flores con efectividad, ya que sus desplazamientos son lentos, cortos y por el suelo. Contra estos insectos, algunas plantas se defienden, como las silenes, que tienten pelos pegajosos inmediatamente por debajo de las hojas, que impiden que los insectos que avanzan a cuestas lleguen hasta ellos. También es común encontrar pelos pegajosos en la parte externa de los sépalos, etc.., que pueden representar, entre otras funciones, este tipo de mecanismo de defensa.

Algunos insectos son verdaderamente dañinos, pues atacan por el lado opuesto de la flor, haciendo un agujero para llegar al contenido, incluso antes de que esta se haya abierto. La mayoría de las flores, no obstante, ofrecen néctar para compensar la pérdida de polen, necesario para su polinización, algunas como la amapola papaver rhoeas, no tiene néctar pero ofrece tal cantidad de polen que es suficiente para la vida de un sólo día de su flor.

El néctar es una solución simple de azúcares. El azúcar es una sustancia que las plantas elaboran diariamente y de forma abundante durante la fotosíntesis. Se trata de un producto que es excretado normalmente en la base de los pétalos, en el tubo petalino o en algunas flores en unas estructuras llamadas nectarios. La producción de néctar no implica a la planta perder sales minerales, como ocurre con el la producción de polen, que al ser rico en proteínas requiere de buena cantidad de nitrógeno. Se deposita en la parte inferior de los filamentos (geranium), en la base de los pétalos (ranunculáceas), en la base del ovario (rosáceas) o en la parte superior del ovario en el centro de la flor (umbelíferas). También hay flores donde el néctar está bien escondido, la mayoría tienen forma tubular y se consideran más evolucionadas. En estas plantas suele estar en el tubo petalino a veces incluso alargado en un espolón. Otras plantas como las linarias, protegen el polen con los dos labios de su flor y sólo insectos potentes pueden acceder.

 
 

Gentiana lutea (Junciana, genciana)

 
   
 

Otro caso muy interesante es el de las orquídeas. Las orquídeas son polinizadas habitualmente por himenópteros, y aunque muchas de las especies tienen néctar, como epipactis o spiranthes, o bonitos colores de los labelos o máculas, como en orchis morio o limodorum abortivum, existe un grupo de orquídeas ophrys, que no recompensan a su polinizador con una recompensa alimenticia, sino sexual. Se trata de flores cuyos labelos imitan los ejemplares hembras de algunos especies de himenópteros. Aunque no suelen atraer siempre a la misma especie, sino que pueden verse atraídos hacia dicho labelo machos de diversas especies dentro del mismo género, el mecanismo es tan espectacular, que las flores en el principio expelen sustancias que imitan las hormonas de las hembras de diversas especies de himenópteros y una vez polinizados expelen sustancias que repelen la acción de los polinizadores. Este es, sin duda, uno de los mecanismos más evolucionados y complejos de reproducción tanto animal como vegetal. Aunque dentro de los límites de los Montes de Valsaín no hemos encontrado ninguna orquídea de este género, es muy fácil descubrir algunas de este género dentro de la faja caliza que acompaña la Sierra de Guadarrama, siendo, algunas con este despliegue reproductivo, muy comunes en nuestro campos.

Si algún ávido lector ha sido capaz de llegar hasta aquí será, sin lugar a dudas, porque encontró este tema interesante y si desconocía algunos de estos datos o casi todos, es seguro que nunca volverá a mirar las flores con los mismos ojos, ¿no es así ?

Hemos recogido en este monográfico 20 especies de flores. Se trata de una selección de aquellas que a nosotros nos parecen más hermosas y que a la vez, por su rareza, singularidad, importancia o escasez nos parece que merecen ser conocidas por el aficionado a la naturaleza de los Montes de Valsaín.

 

1) La flora vascular de los Montes de Valsaín de Felipe MARTÍNEZ GARCÍA extraído de “I jornada de Divulgación de Estudios Científicos Sobre los Montes de Valsaín. 2008”

 
 

Mariposa Melitaea phoebe sobre orquídea Orchis morio

 
   
 

Para saber más sobre las flores:

  • Estudio de la flora de los Montes de Valsaín.

Ramón Alegría Delgado
Edita: Colección Naturaleza y Medio Ambiente. Obra Social y Cultural de Caja Segovia. © 1997

  • Estudio De la Flora y Vegetación de las Cuencas Alta y Media de Los Ríos Eresma, Pirón y Cega (Segovia) 

Ramón García Adá
Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid © 1995

  • Estudio de la flora del entorno de la Casa de Valsaín (Segovia)

Federico Faci Miguel
Trabajo fin de carrera. 117 pp. Facultad de CC. Biológicas. Universidad SEK. Segovia © 2002

  • Guía de las plantas útiles y perjudiciales en Castilla y León

Juan Manuel Velasco Santos
Edita Caja Duero. © 2009

  • Diccionario de Etnobotánica Segoviana

Emilio Castro Blanco
Edita: Colección Hombre y Naturaleza.© 1998

  • Flores de Gredos

Modesto Luceño Garcés
Edita: Caja de Ahorros de Avila © 1998

  • Plantas silvestres de la provincia de Burgos

Javier María García López y Carmen Allué Camacho
Edita: Caja de Burgos © 2004

  • Plantas silvestres de la provincia de Valladolid

Javier María García López y Carmen Allué Camacho
Edita: Caja de Burgos © 2007

  • Guía de las orquídeas de España y Europa, Norte de África y Próximo Oriente

Pierre Delforge
Edita: Lynx Edicions © 2002

  • Los Montes de Valsaín

Jesús Tornero Gómez
Edita: O. A. Parques Nacionales © 2005

  • Los Montes y el Valle de Valsaín

Juan Fernando Vidal Bravo, Francisco Heras Hernández, Javier Donés Pastor
Edita: O. A. Parques Nacionales © 2004

  • Plantas medicinales. Bayas, verduras silvestres

Grau/Jung/Münker
Edita: Blume © 2004

  • Plantas silvestres de la Flora Ibérica

Javier González Corregidor, Ana Parejo
Edita: Grijalbo. © 1999

  • Flores silvestres de España y Europa

Alastair Fitter
Edita: Omega © 1987

  • Plantas medicinales

Wolfang Hensel
Edita: Omega © 2007

  • Flores silvestres

Bruno B. Kremer
Edita: Blume © 2003

  • Guía de campo de las Flores de España, Portugal y Sudoeste de Francia

Oleg Polunin, B.E. Smythies
Edita: Omega © 1995

En Intenet:

En DVD:

  • La Vida Privada De Las Plantas

David Attemborough
Edita: Divisa © 2004

 
   
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